Valor…

Nuestros padres han sido valientes.

Hace algunos días, platicaba con un culto amigo acerca de esto; todo empezó como un pensamiento informal, hasta indiferente, sin importancia aparente, pero poco a poco se fue tornando una idea más profunda, que requería más tiempo y reflexión del que imaginaba. Después de todo, cuántas veces en una vida se piensa al respecto? Me refiero en las gracias voluntarias y sinceras a los progenitores…

Somos una generación hedonista, frecuentemente enamorados de la idea de buscar sólo alegría y placer, empachados de nosotros mismos. Despreciamos los términos “problemas” y “complicaciones”, de una vida que implica pequeños sacrificios temporales, que pueden ser económicos, de tiempo, de preferencias pero gustos sobre todo. Si lo pensamos, veremos que hemos tenido la vida un poco más fácil, hemos tenido la oportunidad y el privilegio de ser y estar en una época de mayor abundancia (auqnue no lo parezca) y de inmediato contacto con tierras foráneas sin mayor complicación. Desde luego, hablo de la realidad de los citadinos, que sé que para mis compatriotas en el interior no es así de sencillo.

Pienso en el sacrificio de nuestros padres, habernos criado tan jóvenes, tan pronto, negándose a sí mismos durante tantos años, viendo pasar la juventud y fuerzas a su lado, entretenidos por el afán de sacar adelante un hogar y a los hijos. Aún no sé si ha valido la pena, seguro que sí, pero pienso colocarme en su lugar, y sé que no sería una lucha sencilla y sin lágrimas en el camino…

Sé que mi padre hubiese sido el mejor basquetbolista de la nación, y mi madre una profesional que vacaciona en alguna ciudad europea, pero escogieron la puerta angosta…, su familia. Si existieran los diplomas al mejor padre y madre, yo soy el primero en firmar el mío y extenderlo con infinitas gracias, a quien ha dejado mucho, para preparar el terreno de los que vienen atrás.

Ellos, que lidiaron con generaciones previas y familias marcadas por alcoholismo, pseudo-feudalismo y mercantilismo, la guerrilla, el ejército, la incertidumbre, sociedades retrógradas e inclinadas ante ideales ridículos. Qué diferentes son nuestros días de aquellos!!

Nuestros padres han sido valientes.

Mis viejos...

Gary y Amanda