El Asedio

Somos termitas trabajando en castillos a punto de desmoronarse; miopes en un mundo de ciegos, que sangra de excesos innecesarios, mientras el alma derrama lo que tiene.
Este es un texto traidor e inclinado, el sentir de un breve lapso, pero por otro lado, que bien se siente el aceptarlo! Me siento como en el principio de algo que desconozco, que no entiendo.

A veces me pregunto si lo que veo es suficiente, el cansancio es la constante de mi mente. Debo encontrar la forma de plasmar un lienzo blanco y dejar que mi cabeza, recuerde aquel niño juguetón, con 10 cubetas de plasticina y pincel en mano, y el mejor chocolate krispín que encuentre. Estoy cansado de pensar, de analizar, de reflexionar, de sopesar, de considerar, de evaluar. Quiero ser impestivo, espontáneo y brutal, como un torbellino o un huracán.

Suena exagerado, pero es un encanto o capricho momentáneo. Pronto se habrá agotado, cuando este asedio mental se disipe y aleje. Humo y espejos, siempre se anhela lo que no tenemos, pero no es tan difícil complacer al alma, no tanto como a la gente…



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